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Una vez más, mi mejor amigo tuvo la confianza (que no sabe cuánto se lo agradezco) de compartirme algo que ha escrito. Un tema que yo en lo personal no he explorado en mis novelas aún: la mentira. Y justamente, retomando una de las mejores series que he visto en mi vida, “Chernóbil” de HBO, aprovecho para compartirles lo que él me dio permiso de subir aquí.

Y es que, para los que ya la vieron, comienza con una simple pregunta “¿Cuál es el costo de las mentiras?”. Mi buen Luis la plantea como un error, pero a su vez la condiciona como característica del ser humano, de la vida del hombre; y resulta ser tan innata como el acto de respirar, de ser, de tener una opinión propia.

Habremos quienes coincidimos, habrán quienes no; la cuestión aquí: ¿qué tan erróneo es mentir si es justo el agua del manantial de los que ejercemos el acto de la escritura?

Por Luis Alberto Villegas Robledo

El error más Viejo

Un error tan simple pero con consecuencias más grandes que el mismo mundo, una frase tan ligera como el viento pero tan pesada como un elefante.

La mentira es un error tan viejo como los humanos y tan común como respirar, las mentiras han ido de la mano con nosotros siempre, es un error que lentamente se hace una costumbre para todos.

Siempre nos enseñaron que estaba mal, pero aún así ellos lo hacían, entonces ¿está bien mentir?, pudiera ser que tu pellejo valga más que la verdad. Siempre nos quejamos de las mentiras, pero esa es la mentira más grande, esa de decir que está mal. ¿Cuántas veces no mentimos y todo sale bien? Mentir es la mejor arma de los humanos, sirve para crear mundos mágicos y para destruir universos enteros.

El error no es la mentira, sino pensar que podemos vivir sin ella. Jamás sabremos cómo vivir sin ella porque es el aire para nuestra autoestima.

Mentir es la mejor arma de doble filo que el humano creó. Dicen que existen varios tipos de mentira, pero realmente es falso: todas son iguales, todos somos iguales, no existe nadie sobresaliente, y el que piense eso vive en una mentira.