Don_Quixote_6

Hace poco compartí en mi página de Facebook (https://www.facebook.com/lectofilia/) un meme en el que se hacía mofa del lenguaje inclusivo y cómo la RAE parece hacer bien las cosas para impedirlo. Un par de usuarios les pareció de mal gusto y argumentaron mi falta de conocimiento respecto al tema de la inclusión (uno de ellos alegó que es sólo uno de los múltiples brazos de la lucha feminista). Entonces, en pocas palabras: si me burlo del lenguaje inclusive, soy un ignorante porque, la típica, no propongo nada y solamente hablo por hablar. Aquí dejo, sin embargo, los links al artículo que escribí respecto al lenguaje inclusive así como mi podcast que trata el mismo tema:

Artículo: https://lectofilia.com/2018/07/01/lenguaj-incluyente-parx-todes/

Podcast en internet: https://lectofilia.podigee.io/1-quepedoconellenguajeinclusive

Podcast en Spotify: https://open.spotify.com/episode/2Wpxo2HKocMVgMr0ln6SvJ?si=foBjX_W5QIOBDwHJhzKYNA

Poscast en Itunes: https://podcasts.apple.com/mx/podcast/qu%C3%A9-pedo-con/id1493094289

No voy a comentar por el momento más sobre el lenguaje inclusive y ni el porqué de mi postura en contra del mismo, ni mucho menos voy a dejar de referirme a esta cuestión sarcásticamente; de lo que estoy a punto de hablar, lo desarrollaré un poco más en mi podcast, en alguna de las emisiones de la segunda temporada que empiezan en febrero; sin embargo, estos dos personajes que se sintieron, al menos molestos con este meme que compartí me recordó la cuestión de la tolerancia planteada por Karl Popper.

Una cuestión rápida: ¿qué es tolerancia? Tolerancia la podemos entender como el respeto a las ideas ajenas incluso si estas son diferentes a lo que uno mismo piensa.

Karl Popper propuso la paradoja de la tolerancia que resumo aquí de la siguiente manera: una tolerancia infinita provoca el fin de la tolerancia misma porque daría pie a que todo es posible, entonces se les daría luz verde a los intolerantes, lo cual llevaría a que acabarían con los tolerantes. Ahora, vamos a ejemplificarla un poco para que nos quede a todos más claro este pedo:

  • El personaje A cree que libertad es hacer lo que se le da la regalada gana.
  • El personaje B, creyendo que es tolerante, deja al personaje A hacer lo que quiera.
  • El personaje A lleva a cabo acciones que limitan en su libertad al personaje B, incluso su coacción lo lleva (al personaje B) a callar por completo y dejar actuar con toda impunidad al personaje A que dice “Estoy actuando así y si tú lo impides estás invadiendo mi libertad y no eres tolerante”.
  • La tolerancia ya no tiene lugar.

Esto no quiere decir que toda actitud o diferencia en una sociedad debe ser acotada o debe ser erradicada al momento en que surge. Eso sería un terrible error: se debe dar libertad a todo tipo de acciones y expresiones, pero la sociedad (o su ente gobernante, en dado caso) debe estar lista para, en caso de ser necesario, contrarrestar dicho acto o expresión siempre con base en la razón y argumentos sólidos. Todo debe ser con base en la razón. Si el corpúsculo intolerante convence a sus adeptos de que los argumentos racionales en su contra en realidad no lo son, y llaman a las armas; se debe reclamar el derecho de prohibir el acto de intolerancia, incluso por la fuerza sólo cuando es necesario. En pocas palabras, no se puede ser tolerante con el intolerante.

Ahora, lo que yo quería con mi página, mi blog, mi podcast y cualquier medio que se me ocurra en el futuro, era brindar un espacio de pluralidad en el cual la gente pueda expresarse libremente, siempre teniendo como base un argumento racional. De hecho, más de una vez me he encontrado comentarios que no van acorde a lo que yo creo o pienso y no por eso los elimino, sólo cuando hay ofensa sí me doy el lujo de eliminar, censurar o borrar textos. Cuando me contradicen, me siento bien, porque sé que a través del diálogo hay un avance en materia de razón, conocimiento, crecimiento.

El problema viene con la gente que asume o presupone cosas sin saber ni hacer la más mínima investigación. Es obvio que no eliminé ni el meme ni los comentarios que estaban en desacuerdo, sin embargo, hay una cosa que sí me parece molesta: cuando yo digo algo, primero investigo. Incluso cuando mando mensajes y no sé si cierta palabra significa algo o si la estoy usando de manera incorrecta; investigo. Antes de decir algo sobre algo que no sé, me quedo callado, luego investigo y después me vuelvo a quedar callado. Sólo abro la boca en mi blog que tengo porque con mis conocidos no puedo comentar cuestiones como ésta justamente.

Resulta ahora que el estar en contra de una aberración como el pésimamente mal llamado lenguaje “inclusivo” (que en realidad resulta tan excluyente como el que según buscan cambiar) solamente quiere decir ignorancia por la parte del que da un contraargumento. Es que ya ni siquiera fueron para darse el lujo de investigar, por ejemplo, la posición del “Señor Lectofilia” antes de decirle que es un pobre diablo por no generar inclusión entre los que él llama Lectófilos. Porque muchas, muchas cosas he dicho al respecto de la igualdad, equidad, feminismo, inclusión y exclusión. Se enojan conmigo porque no promuevo y, en cambio, comparto un meme en contra del lenguaje inclusive, y soy yo el ignorante cuando ellos deberían saber: no debería ser lenguaje, debería ser lengua incluyente. Ahí investíguenle un poco, ya de perdida.

Curioso es que cuando viene en caso de nuestros gustos personales, todo nos parece grosero, excluyente, intolerante. No somos capaces de un poco de autocrítica antes de ladrar y babear al mundo, escupir nuestras inseguridades porque, es más que obvio, si creemos que el otro es ignorante porque no está de acuerdo con nuestro punto de vista, es solamente porque nosotros no poseemos la suficiente capacidad argumentativa ni el conocimiento mínimo para defendernos. En mi página y blog lo primerito que hago, antes de criticar algo con lo que no estoy de acuerdo, es burlarme de mi propia situación, y un ejercicio de autocrítica; luego ya digo de otras cosas.

Pero bueno, esta es mi defensa, mi forma de ver las cosas; hay otros soñadores que de plano se lanzan a defender lo indefendible, y es justo por eso que acaban enojados. ¿Defender el lenguaje inclusive? Eso sí que es cabalgar en contra de molinos de viento.