Por Cris Rodríguez

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En estos tiempos de contingencia, mucho se ha visto en las redes sociales acerca de la educación que, la mayoría, está llevando on-line. Me ha tocado ver mamás y alumnos quejándose de la cantidad de trabajo. Algunos de esos comentarios, son de las mamás que dicen no poder lidiar con sus hijos pues, ellas sienten que les han dejado más trabajo del que siempre se les asigna.

Recordemos que no es tarea, los alumnos están realizando trabajo equivalente al que deberían estar haciendo en el salón de clases. Se trata de comprender que no están de vacaciones, no es tarea y, tampoco, es homeschooling. Incluso hay mamás que se preguntan en qué momento van a hacer actividades diferentes con sus hijos. La respuesta sería: en vacaciones pues, igual, estarán en casa dadas las circunstancias.

¿Por qué digo que no es homeschooling? Simplemente, porque no lo es. El ahora tan mencionado término, refiere a una decisión en familia de educar a su hijo en casa fuera de cualquier institución educativa. Sin embargo, en esta situación es educación a distancia; o sea, siguen siendo parte de la escuela. Algunos colegios han optado por clases virtuales, otros por el uso de plataformas, o bien, la combinación de ambas.

Esto no significa que el maestro deba estar al pendiente 24/7. Muy probablemente, cada maestro ha establecido horarios con sus alumnos para resolver dudas. Si bien es cierto, también ha sido un reto para muchos maestros que no están habituados a lo tecnológico pues, han tenido que aprender a la fuerza a utilizar plataformas u otros medios que les permitan dar un seguimiento.

También, hay mamás frustradas que creen que se repondrá el trabajo de estos tiempos una vez que regresemos a clases. Hasta el momento, no ha habido noticias sobre un cambio en los calendarios. Mi sugerencia sería que revisaran que sus hijos, efectivamente, estén trabajando.

Puedo entender que no sólo tengan un hijo, que además tengan trabajo pero, si los alumnos generalmente ponen atención en clases, no deberían tener mayor dificultad para realizar estos trabajos asignados.

Ahora, es cuando se pueden dar cuenta de que no es fácil ser maestro, quizá, valorarán más a los docentes quienes, la mayoría de las veces, tienen grupos de 20 o más alumnos y están lidiando con las diferentes personalidades toda la jornada. Es obvio que ahora, tienen que estar monitoreando a sus alumnos con la dificultad que la distancia implica pero, recordemos, que es sólo por el bien de los estudiantes. La única finalidad es que no pierdan el ciclo escolar.

Quizá, sea un buen momento para reflexionar sobre la disciplina que los niños y jóvenes tienen y, si es necesario, reforzar. Si un alumno tiene disciplina, trabajará bien en casa y en la escuela; mejor aún, le servirá el resto de su vida. Si los hijos se dan cuenta de cómo los mismos padres se quejan de este trabajo asignado, logramos un resultado negativo. Seguir con la sobreprotección, no nos llevará a nada bueno. Ahora es cuando la juventud puede aprovechar el tiempo que generalmente invierte a estar frente a sus computadoras, tablets, o teléfonos, para algo positivo.