Porque nadie lo pidió y porque a nadie le interesa, tenemos la cuarta entrega de estos abominables seres que ya hemos tratado en otros tres artículos sobre distintos tipos de mamadores, y hoy venimos con otro que tal vez no es tan popular pero no por eso deja de ser molesto como los otros. Este tipo de mamador se especializa en un área bastante definida, e incluso podría ser comprendido como un subgénero del intelectual mamador, sin embargo, la diferencia es la que sigue: el intelectual mamador puede obtener sus argumentos de cualquier medio que ofrezca algún tipo de discurso; el literato se centra, en el discurso escrito.

Entonces, este tipo de mamadores tienden a elitizar lo que es el discurso escrito sobre los demás argumentando que es superior académicamente que cualquier otro solamente porque sí, no tiene una razón argumentada, es solamente porque es el tipo de producto que consume. Creen que porque este tipo de transmisión discursiva es de las más antiguas es lo mejor, incluso considerando que la transmisión pictórica y la musical tienen mucho más tiempo que la forma escrita de comunicación; creen que es mejor, más compleja. Si bien el lenguaje tiene y explota procesos complejos en la mente del ser humano, no por eso la forma visual y auditiva son menos efectivas: pueden generar la misma respuesta intelectual, creativa o informativa que la forma escrita. Dentro de cierto contexto, sí, una o la otra sería más conveniente, pero ningún tipo de transmisión discursiva es mejor solamente porque sí.

El literato mamador cree que los libros son superiores que las adaptaciones. Común es ver que los libros son adaptados a otro tipo de discurso, y de hecho el libro sí es base angular para otro tipo de discursos, especialmente los audiovisuales, más si nos centramos en específicamente en la generación de nuevos productos. Sin embargo, no somos conscientes que para la generación de otro tipo de discurso con base en uno ya establecido, hay que cambiar, y en eso justamente radica a la adaptación: adaptar, según la RAE, es “Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original.”. ¿Qué quiere decir esto? Que la adaptación, por razones lógicas, no puede ser igual a la obra original. No es igual el armado narrativo de un libro al de una película: en el libro puedes describir un sonido, en la película escucharlo. Desde cuestiones tan simples como esa, necesitamos considerar una adaptación. Sin embargo, para este tipo de criaturas, no importa qué tan bien hecha esté la adaptación: el libro siempre será mejor que la película.

Sin embargo, el literato mamador, por el hecho de creer que el libro es la herramienta más útil que la humanidad haya inventado; no por eso en realidad es una persona que lea. Estas personas son fanáticas de compartir imágenes relacionadas con libros o escritores, pero en una gran cantidad de veces no salen de ahí. Es decir, en realidad, no hablan de lo que leen, sino de lo que ven en redes sociales. Ellos pueden ver quién sí sabe o no de un tema y reproducen ese discurso. Creen que compartiendo memes pueden demostrar un conocimiento teórico sobre cualquier tema porque como los libros tratan sobre cualquier tema pues ya por eso son todólogos. Generalmente les gusta ver resúmenes defectuosos en internet que alguien hizo al aventón y con eso ya se creen la gran cosa. También son comprometidos promotores de las generalizaciones sobre los escritores o teóricos, por ejemplo: se dicen nietzcheanos y se creen übermensch aunque, bueno, pero en español, el superhombre. Se creen existencialistas y sostienen que el alemán ya mencionado es nihilista porque así lo vio en un post de los memedores filosóficos.

Este tipo de mamadores, por desgracia, tienen una redacción y ortografía ligeramente superior al promedio, y creen que por eso tienen la responsabilidad moral y la obligación ética de hacerle mostrar a los demás que es así. No solamente corrigen, no solamente indican alguno que otro error: te hacen sentir mal por lo mismo, te humillan y se burlan, creen que tu argumento es menos válido sólo porque lo escribiste mal pero, al mismo tiempo, son el tipo de pobre diablo que no leen con atención lo que dices y les encanta malinterpretar lo que cualquiera escribe o dice. Son el típico ser que cuando dices “Me gustaría conocer al presidente” y deducen brillantemente “¡Ah, entonces eres AMLOver, eres socialista, quieres que se acabe el mundo en manos del comunismo!” y cosas así. No tienen capacidad de síntesis, no tienen comprensión lectora, no tienen capacidad de deducción y sólo ven lo que quieren ver.

Estos individuos se jactan de gustos muy complejos: les encanta ver llover mientras toman vino, escuchan a Johan Sebastian Bach mientras leen la Fenomenología del espíritu de Hegel o hacen un análisis del Ulises de James Joyce pero en realidad se la pasan masturbándose o algo por el estilo. Creen que no salir a fiestas a socializar con gente, les ayuda a ser superiores en todo sentido y, obviamente, el darse sus baños de pueblo, les va a quitar su inteligencia, los va hacer verse sucios y depravados. En realidad son fervientes seguidores del tipo de libros que más critican, les mama Harry Potter a pesar de que dicen que apesta; se mojan leyendo 50 sombras de Gray aunque sostienen que el epítome del erotismo es Anaís Nin y acaban un libro por mes, si bien les va.

¿Cómo identificar a un mamador de estos?

  • Comparten memes sobre libros en redes sociales exclusivamente, casi no comparten de nada más, y si lo hacen, es para criticar negativamente.
  • Siempre tienen una opinión sobre cualquier tema y te pueden decir cuarenta nombres que, obviamente, no conoces, para sostener su punto de vista. Solo reproducen lo que los demás antes dijeron.
  • Políticamente son de un extremo pero con tintes del otro cuando les conviene porque pues sí, no hay razón para ello.
  • Usan palabras rebuscadas que seguramente buscaron en ese momento específico en algún diccionario de internet para poder sonar rimbombantes.
  • No tienen amigos que los quieran, en realidad se unen con otros literatos mamadores porque nadie los quiere.

¿Cómo no ser un literato mamador?

  • Está chingón que les guste leer, pero eso no quiere decir que a los demás así tenga que ser también. Disfrute y deje disfrutar.
  • Lo que a ti te gusta no quiere decir, en cuestión de lectores, que a los demás les tenga que parecer maravilloso.
  • Los memes no son fuente de información fidedigna, si quiere criticar, lea el libro.
  • El que alguien más cometa una falta de ortografía, no significa que sea tonto, déjese de mamadas y deje a los demás ser.
  • Malversar los argumentos ajenos no es sinónimo de intelecto: malinterpretar al otro sólo quiere decir que usted no tiene un argumento válido.

En fin, esperemos que no sea este tipo de mamador, y si se siente identificado aunque no quiera, pues póngase las pilas y deje de mamar.