Miego: Damián

Imagínense un mundo sin guerras ni catástrofes, imagínense un mundo sin gobiernos opresores y malhechores, malvivientes, malvividos, malparidos, mal nacidos, malandrosos, mal formados. Imagínense que ningún evento es más importante que el del maestro que logra que sus alumnos aprendan, que el del bombero salvando un gatito atrapado en un árbol. Imagínense un mundo dondeSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Despierta. Olvida. Demian conocía la felicidad, pero ahora no sabe si lo que era, era eso, ser feliz, pues ¿cómo saber que uno es feliz cuando ese concepto mismo es en sí inalcanzable? Bueno, él cree, y es que ¿qué concepto no lo es? Vaya, que vive en la época en que todo es unSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

Despierto. Observo mi habitación a oscuras y ahí me quedo. Seguramente es la una de la mañana, o media noche, no sé, pero no quiero revisar el reloj. Anoche fue una larga jornada que, por alguna razón, no me afectó físicamente. Me siento como nuevo. Todo gracias a ese espejo, ese bendito espejo que meSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Hacía tanto que no tenía un sueño que por una parte le resulta complaciente y por la otra totalmente enfermizo. ¿No es curioso, lectores, cómo una cosa tan ridícula como un sueño le pueda quitar su paz a Demian? Entre todas las cosas que puedan afectar a uno como ser humano, una tan irreal comoSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

No comprendo. Había tratado de pasar más tiempo con Gaby para olvidar a Valeria, quien ha estado mucho más presente en mi vida que mi propia madre. De hecho, cosa de la que no me había dado cuenta: ambas tienen un parecido casi irónico, como un mal chiste. En fin, no entiendo por qué deSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Despierta. No recuerda haber tenido un sueño tan vívido como ese, con alguien que creía conocer tan bien pero que en realidad no pues cuando acabó su acto, la puso a dormir, se vistió y se le quedó viendo fríamente. Demian no supo qué decirle, pero ese otro yo no era para nada lo queSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

Despierta. En mucho tiempo de vida adulta, o lo que él cree que es vida adulta, se había despertado como ahora: tan de buen humor, con ganas de ver a los ojos a la gente y decirles que los quiere y que sin ellos su vida no tiene sentido. A cualquiera. Irradia felicidad como elSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Dígame usted (o dime si no te gusta que te hablen de usted, porque hay cada acongojado que por cualquier idiotez se siente más viejo o vieja): ¿qué haría, qué le pasaría si se llegara a ver a sí mismo durante esa etapa de desnudez? ¿Por qué desnudez? Porque esa transición niño-adulto, que se llamaSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

Despierta. Volvió a ir a una fiesta en el otro mundo, y como no le causan resacas, no se preocupa. Nunca recuerda salir de ese mundo, pero la diversión es extrema. Igualmente, cambió de temporalidad el momento de conocer a su editor de la vida real, por lo que adelantó ya seis meses de suSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Demian abre los ojos y observa a su rededor, cosa que se le complica no hacerlo. Una buena pintura tiene tantos detalles que cada vez que la mirada pasa a través de ella, un nuevo detalle revelador de la vida le es iluminado, y con eso un nuevo conocimiento de sí mismo. Y a finalSigue leyendo “Miego: Demian”