Desnúdame: Capítulo final

Silencio. Murmullos. Silencio como estar bajo el agua sin la incómoda sensación de taponeo. El aire es límpido, me atrevería a decir cristalino, aunque no sea la forma correcta de decirlo. Hay una luz blanquecina. He descansado lo suficiente. La luz es natural, viene del sol, uno brillante pero discreto que pareciera querer despertarme pocoSigue leyendo “Desnúdame: Capítulo final”

Desnúdame: Capítulo décimo cuarto

Llegamos a los edificios de La Hermandad: son blancos como las nubes perdidas en un día soleado de cielo azul brillante. Las ventanas, todas son polarizadas, como una especie de manicomio, un secreto resguardado de la vista de los foráneos, pero no de los que ahí habitan. Esas habitaciones son los mil ojos del Argos.Sigue leyendo “Desnúdame: Capítulo décimo cuarto”

Capítulo noveno

¿Qué recuerdo? Nada. No sé si recordar, además, me convenga. Recordar es partirse a uno mismo en pedazos y conservar los extractos más culposos, y si son gozosos, se vuelven, en consecuencia obvia, de culpa y dolor, porque esos momentos ya no son presente. Veo los mensajes. Incluso así sigo sin recordar bien. En miSigue leyendo “Capítulo noveno”

Desnúdame: capítulo octavo

Me dijo Rodrigo que nos viéramos en Antena, la plaza más grande de Querétaro, y que de ahí nos iríamos a una fiesta, a su casa, pues su hermano organizaría algo. Tengo entendido que su hermano es un oral, así que tal vez sea de familia. En la plaza ya está el nuevo cuerpo deSigue leyendo “Desnúdame: capítulo octavo”

Capítulo quinto

Como el grano que sale en la nariz de un rostro adolescente, cuya limpia y tersa piel comienza a sufrir, sentir y vivir los estragos de las hormonas disparatadas y despiadadas; así como ese grano pareciera ser el centro de la galaxia y los planetas girar a su rededor, así como todos nos damos cuentaSigue leyendo “Capítulo quinto”