El intelectual mamador

La libertad de expresión es algo de lo que todos podemos hacer gala sin ningún tipo de censura. Decir lo que nos gusta, lo que no, lo que nos parece correcto, lo que no, lo que debería ser, lo que no, informar, opinar, discernir, intercambiar, discutir; todo está permitido… pero como todo en la vida,Sigue leyendo “El intelectual mamador”

Y la esperanza muere al último

4 Una de las diferencias entre lo que la realidad y la literatura indican es la de, con todo permiso del lector, una movilidad en el tiempo que no sucede a voluntad, al menos en la vida del personaje en cuestión. Podemos comprender a cualquier lector como personaje, así como los que, invadiendo su privacidad,Sigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

1 Y la pereza había muerto. Depuso el arma. Olvidó su propósito no porque quisiera así el destino, sino porque una bala, que significaba una vida, no cambiaría el curso de la historia. Solamente una noticia lo había impresionado de esa manera, un fatídico inicio de año en el que el hombre que lo sabíaSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Miego: Damián

Imagínense un mundo sin guerras ni catástrofes, imagínense un mundo sin gobiernos opresores y malhechores, malvivientes, malvividos, malparidos, mal nacidos, malandrosos, mal formados. Imagínense que ningún evento es más importante que el del maestro que logra que sus alumnos aprendan, que el del bombero salvando un gatito atrapado en un árbol. Imagínense un mundo dondeSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Despierta. Olvida. Demian conocía la felicidad, pero ahora no sabe si lo que era, era eso, ser feliz, pues ¿cómo saber que uno es feliz cuando ese concepto mismo es en sí inalcanzable? Bueno, él cree, y es que ¿qué concepto no lo es? Vaya, que vive en la época en que todo es unSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

Despierto. Observo mi habitación a oscuras y ahí me quedo. Seguramente es la una de la mañana, o media noche, no sé, pero no quiero revisar el reloj. Anoche fue una larga jornada que, por alguna razón, no me afectó físicamente. Me siento como nuevo. Todo gracias a ese espejo, ese bendito espejo que meSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Hacía tanto que no tenía un sueño que por una parte le resulta complaciente y por la otra totalmente enfermizo. ¿No es curioso, lectores, cómo una cosa tan ridícula como un sueño le pueda quitar su paz a Demian? Entre todas las cosas que puedan afectar a uno como ser humano, una tan irreal comoSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

No comprendo. Había tratado de pasar más tiempo con Gaby para olvidar a Valeria, quien ha estado mucho más presente en mi vida que mi propia madre. De hecho, cosa de la que no me había dado cuenta: ambas tienen un parecido casi irónico, como un mal chiste. En fin, no entiendo por qué deSigue leyendo “Miego: Damián”

Miego: Demian

Despierta. No recuerda haber tenido un sueño tan vívido como ese, con alguien que creía conocer tan bien pero que en realidad no pues cuando acabó su acto, la puso a dormir, se vistió y se le quedó viendo fríamente. Demian no supo qué decirle, pero ese otro yo no era para nada lo queSigue leyendo “Miego: Demian”

Miego: Damián

Despierta. En mucho tiempo de vida adulta, o lo que él cree que es vida adulta, se había despertado como ahora: tan de buen humor, con ganas de ver a los ojos a la gente y decirles que los quiere y que sin ellos su vida no tiene sentido. A cualquiera. Irradia felicidad como elSigue leyendo “Miego: Damián”