Y la esperanza muere al último

Desde hacía algunos años, al secretario de seguridad, las sorpresas se habían hecho las únicas constantes en su vida. Esto, le daba un poco de esperanza. Cosa rara es, no la de la esperanza, sino que las sorpresas sean constantes, pues éstas son sobresaltos momentáneos, dados por una condición específica, cambios repentinos de paradigma, talSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

20 Antes de la muerte de la pereza, pero luego de la explosión que sucedió justo en la retirada de la marea blanca, que bien funcionó como mar al momento de salir todo volando por los aires para luego desvanecerse como si nunca hubiera pasado; se llevó a cabo un funeral de toda esa genteSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

19 Como habremos visto, las temporalidades junto con sus espacialidades, por fin, ya se han puesto en su lugar, así que, al menos ahorita, hablaremos de un presente narrado en pasado, al menos en su tiempo verbal, aunque parezca contradictorio. Al menos, respetando también el tiempo que ya se había adoptado desde el inicio deSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

17 ¿Ya mero llegamos? Es esa la frase o pregunta que el menor de edad diría ante la insistencia del viaje que se tornara largo a voluntad, eso si estos conceptos que usamos para la comprensión de las acciones humanas tuvieran voluntad propia como los humanos la tienen para poder volverse infinitos o inacabables, alSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

8 Corría entre las tuberías y el desagüe, en el aire, mar y tierra, se arrastraba, volaba y pedaleaba, corría, gateaba y andaba, manejaba, conducía y se esparcía, era inhalada, bebida e inyectada; así se imaginaba ella la nueva enfermedad: el fin de la empatía. El lector podría encontrar complicado tratar de imaginar una vidaSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”

Y la esperanza muere al último

6 Al secretario de seguridad cada vez más le urgían el arreglar esta situación que tanto asediaba a los tan respetables soberanos de la nación, y de las demás, pero estaba atado de manos, al menos eso pensaba él. El primer factor que lo hacía sentirse así era el no poder investigar directamente a losSigue leyendo “Y la esperanza muere al último”