Desnúdame: Capítulo final

Silencio. Murmullos. Silencio como estar bajo el agua sin la incómoda sensación de taponeo. El aire es límpido, me atrevería a decir cristalino, aunque no sea la forma correcta de decirlo. Hay una luz blanquecina. He descansado lo suficiente. La luz es natural, viene del sol, uno brillante pero discreto que pareciera querer despertarme pocoSigue leyendo “Desnúdame: Capítulo final”

Capítulo décimo quinto

Desde aquél día, tengo la sensación de estar sentado todo el tiempo en la habitación blanca de La Hermandad. Frente a mí, se encuentra alguien contándome algo, diciéndome algo. Esta situación es mucho más clara en mis sueños, en mis ensoñaciones, pero no hay momento del día que no me sienta observado, como si experimentaranSigue leyendo “Capítulo décimo quinto”

Desnúdame: Capítulo décimo cuarto

Llegamos a los edificios de La Hermandad: son blancos como las nubes perdidas en un día soleado de cielo azul brillante. Las ventanas, todas son polarizadas, como una especie de manicomio, un secreto resguardado de la vista de los foráneos, pero no de los que ahí habitan. Esas habitaciones son los mil ojos del Argos.Sigue leyendo “Desnúdame: Capítulo décimo cuarto”

Desnúdame: capítulo décimo tercero

–Ahora, a diferencia de lo que se nos quiere hacer creer hoy en día, la llegada de la cuarta etapa del capitalismo, la del capitalismo sexual, marcó un cambio a nivel internacional tanto en comercio, derecho y sociedad. Se pensaba, y así lo sostenían algunos intelectuales de antaño cuyas ideas ya fueron refutadas con argumentosSigue leyendo “Desnúdame: capítulo décimo tercero”

Desnúdame: capítulo duodécimo

Llevamos ya una hora sin movernos. Sintonizamos las noticias en la radio para saber lo que sucede, aunque ya sabemos que seguramente son manifestaciones. Hay algunas veces que hasta toman las calles y se quedan a acampar ahí. Así es el caso de uno de los viejitos más famosos de todos, de hecho, es elSigue leyendo “Desnúdame: capítulo duodécimo”

Desnúdame: capítulo décimo

–No sé si esa era tu intención, pero qué cosa, ¡qué cosa!, Gabito. Obviamente, y no me lo habías dicho, que él escribía así, y me costó un poco de trabajo entenderlo al inicio, pero era cosa de acostumbrarme, y así lo hice, y después de eso fue mejor. ¡Qué soberbia la de él!, quéSigue leyendo “Desnúdame: capítulo décimo”

Capítulo noveno

¿Qué recuerdo? Nada. No sé si recordar, además, me convenga. Recordar es partirse a uno mismo en pedazos y conservar los extractos más culposos, y si son gozosos, se vuelven, en consecuencia obvia, de culpa y dolor, porque esos momentos ya no son presente. Veo los mensajes. Incluso así sigo sin recordar bien. En miSigue leyendo “Capítulo noveno”

Desnúdame: capítulo octavo

Me dijo Rodrigo que nos viéramos en Antena, la plaza más grande de Querétaro, y que de ahí nos iríamos a una fiesta, a su casa, pues su hermano organizaría algo. Tengo entendido que su hermano es un oral, así que tal vez sea de familia. En la plaza ya está el nuevo cuerpo deSigue leyendo “Desnúdame: capítulo octavo”

Desnúdame: capítulo séptimo

–Toma, te traje un chocolate. –Está fuera del envoltorio… ¿es artesanal o algo por el estilo?, ¿o, más bien, te lo estabas comiendo y no te gustó y mejor me lo das a mí? –Ay, no, Adán, no te daría mis sobras. Para ti, lo mejor… Lo saqué del envoltorio para quitarle la forma deSigue leyendo “Desnúdame: capítulo séptimo”