Desnúdame: Capítulo final

Silencio. Murmullos. Silencio como estar bajo el agua sin la incómoda sensación de taponeo. El aire es límpido, me atrevería a decir cristalino, aunque no sea la forma correcta de decirlo. Hay una luz blanquecina. He descansado lo suficiente. La luz es natural, viene del sol, uno brillante pero discreto que pareciera querer despertarme pocoSigue leyendo “Desnúdame: Capítulo final”

Desnúdame: Capítulo décimo cuarto

Llegamos a los edificios de La Hermandad: son blancos como las nubes perdidas en un día soleado de cielo azul brillante. Las ventanas, todas son polarizadas, como una especie de manicomio, un secreto resguardado de la vista de los foráneos, pero no de los que ahí habitan. Esas habitaciones son los mil ojos del Argos.Sigue leyendo “Desnúdame: Capítulo décimo cuarto”

Desnúdame: capítulo décimo tercero

–Ahora, a diferencia de lo que se nos quiere hacer creer hoy en día, la llegada de la cuarta etapa del capitalismo, la del capitalismo sexual, marcó un cambio a nivel internacional tanto en comercio, derecho y sociedad. Se pensaba, y así lo sostenían algunos intelectuales de antaño cuyas ideas ya fueron refutadas con argumentosSigue leyendo “Desnúdame: capítulo décimo tercero”

Desnúdame: capítulo décimo

–No sé si esa era tu intención, pero qué cosa, ¡qué cosa!, Gabito. Obviamente, y no me lo habías dicho, que él escribía así, y me costó un poco de trabajo entenderlo al inicio, pero era cosa de acostumbrarme, y así lo hice, y después de eso fue mejor. ¡Qué soberbia la de él!, quéSigue leyendo “Desnúdame: capítulo décimo”

Capítulo noveno

¿Qué recuerdo? Nada. No sé si recordar, además, me convenga. Recordar es partirse a uno mismo en pedazos y conservar los extractos más culposos, y si son gozosos, se vuelven, en consecuencia obvia, de culpa y dolor, porque esos momentos ya no son presente. Veo los mensajes. Incluso así sigo sin recordar bien. En miSigue leyendo “Capítulo noveno”

Desnúdame: capítulo séptimo

–Toma, te traje un chocolate. –Está fuera del envoltorio… ¿es artesanal o algo por el estilo?, ¿o, más bien, te lo estabas comiendo y no te gustó y mejor me lo das a mí? –Ay, no, Adán, no te daría mis sobras. Para ti, lo mejor… Lo saqué del envoltorio para quitarle la forma deSigue leyendo “Desnúdame: capítulo séptimo”

Capítulo quinto

Como el grano que sale en la nariz de un rostro adolescente, cuya limpia y tersa piel comienza a sufrir, sentir y vivir los estragos de las hormonas disparatadas y despiadadas; así como ese grano pareciera ser el centro de la galaxia y los planetas girar a su rededor, así como todos nos damos cuentaSigue leyendo “Capítulo quinto”

Desnúdame: Capítulo tercero

No pude dormir pues no me podía quitar de la cabeza lo de hoy en la noche, y lo peor es que cuando no duermo, me pongo de malas. Ya estoy algo molesto, todo me parece fastidioso y mentecato, todo tiene un aura oscura, un aura de molestia, una que me dice que las cosasSigue leyendo “Desnúdame: Capítulo tercero”

Desnúdame: capítulo segundo

Otro abrumadoramente sexual día de clases acaba y procedemos a guardar nuestros útiles escolares y sexuales en nuestras mochilas, todo dentro de un ambiente de arrimones y palmadas en zonas impúdicas. De vez en cuando, algo más. No sé si soy el único, tal vez por rarito, pero yo acabo muy agotado. Los demás noSigue leyendo “Desnúdame: capítulo segundo”